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martes, noviembre 15

my interesante crónica del NYT (el diario más grande del mundo) sobre Suecia y la problemática de los jóvenes menores de 25, que llegan a Suecia en calidad de refugiados. la referencia a un proyecto musical en marcha es original y muestra cómo es posible actuar en positivo ante una Comunidad que, por desgracia está cada vez más decepcionada del Derecho de Asilo.


Jóvenes refugiados encuentran un hogar en la música pero Suecia podría negarles el asilo

GOTEMBURGO, Suecia – Cualquiera que haya asistido al concierto de la Orquesta de Sueños, celebrado a fines de octubre, pudo contemplar a un grupo de 25 chicos tocando con buena actitud, una que otra nota en falso, y mucho ritmo. Sus rostros, iluminados por sonrisas plenas, ejecutaron piezas como “Now The Day Is Over”, el “Himno a la alegría” de Beethoven, “Sultan Qalbam” del afgano Ahmad Zahir, “Inuk’s Coming Of Age”, y el “Merengue venezolano del primer dedo”.
La mayoría de ellos proviene de Medio Oriente: son refugiados musulmanes que tocaron en una iglesia luterana bajo la conducción de un director católico que apuesta por la música para cambiar sus vidas.
“En la Orquesta de Sueños tenemos jóvenes de países en guerra como Afganistán y Siria, además de otros que provienen de naciones con problemas terribles como Eritrea o Albania. Pero todos ellos están unidos por el amor a la música que les ayuda a superar sus miedos y traumas”, explica Ron Álvarez, un músico venezolano de 30 años que en junio creó la Orquesta de Sueños de El Sistema Suecia, una agrupación integrada por jóvenes refugiados ubicados en Gotemburgo.
Álvarez fue formado en El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una obra social y cultural del Estado venezolano con más de 40 años de experiencia en la creación de un exitoso método de enseñanza musical que favorece la integración de jóvenes de bajos recursos en Venezuela. El sistema ha inspirado el establecimiento de proyectos similares en más de 60 países del mundo.
Eso explica por qué Mustafa Hussaini, un joven afgano de 17 años y con solo dos semanas de aprendizaje del corno —una especie de trompeta—, pudo tocar esa noche. “Viví en Afganistán y Pakistán y allá nunca estudié música. Cuando toqué esa noche no lo podía creer, me temblaban las manos de la emoción”, dice.
Mustafa es un joven delgado, moreno y de ojos alegres que cuando está con sus compañeros de la orquesta hace bromas todo el tiempo. Pero su semblante se ensombrece al recordar que puede ser deportado en cualquier momento. “Salí de Afganistán a los dos años y medio porque, como somos chiitas, estaban amenazando a mi papá. En Pakistán los talibanes lo mataron y tuve que huir a Irán”, explica, y baja la mirada.
Vivía en Quetta (Pakistán) y tenía 14 años cuando asesinaron a su padre. En Irán fue perseguido por la policía y, cuando no estaba escondido, trabajaba recolectando objetos de metal en las calles hasta que se unió a la enorme masa de caminantes que atraviesan las fronteras y el mar hasta Grecia para llegar a Europa. La muerte de hombres, mujeres y niños por deshidratación, ahogamientos, cansancio y robos es una estampa fija en su memoria.
Un grupo de más de 25 jóvenes refugiados son los integrantes de la Orquesta de Sueños.Credit Lisa Thanner/El Sistema Suecia
En Grecia estuvo en el campo de refugiados que se instaló en la paradisiaca isla de Kos. De allí pasó a Serbia, Austria y Alemania en una travesía de cuatro meses hasta que otros afganos le dijeron que tomara los trenes hasta Suecia porque la gente de allá era muy amable.
“Aunque tengo un año y medio en Suecia, la oficina de migración no me quiere aprobar el asilo porque dicen que tengo 18 años y no tengo una identificación para demostrar que soy menor de edad. Todos mis papeles se perdieron en el viaje y por eso me sacaron del campo de refugiados en el que estaba viviendo”, dice entre sollozos.
Mustafa vivió varios días en las calles de Gotemburgo hasta que lo entrevistaron en un programa de radio y una pareja sueca que lo escuchó se lo llevó a su casa en Partille, un pueblo cercano. Este joven apeló a la primera decisión de las autoridades migratorias y espera poder seguir tocando en la orquesta junto con sus amigos: “Ahora con mis manos y mi boca hago sonidos hermosos en el corno, eso nunca antes me había pasado. No quiero abandonar la música ni dejar de estudiar en Suecia. Me da mucho miedo volver a la guerra”.
Afganos protestando en la plaza Gustaf Adolfs, el 23 de octubre, en GotemburgoCredit Erik Eger

Un viraje político

Durante una visita reciente a Malmö, ciudad que se ha convertido en la puerta de entrada para decenas de miles de personas que huyen de los conflictos armados en el Medio Oriente, el papa Francisco elogió la hospitalidad de los suecos: “Bienaventurados son aquellos que miran a los ojos de los abandonados y marginados y les muestran su cercanía”, dijo.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Suecia ha construido una reputación de tolerancia y respeto que la han convertido en un destino histórico para los refugiados de países de América Latina, Medio Oriente y Asia. En 2015 acogió a 163.000 refugiados, una cifra que supera a la de cualquier otra nación de la Unión Europea en proporción a su cantidad de habitantes.
Sin embargo, en noviembre de 2015, el primer ministro sueco, Stefan Löfven, declaró: “Estamos adaptando la legislación sueca temporalmente para que las personas elijan buscar asilo en otros países. Necesitamos un respiro”. Esto marcó el inicio de una serie de medidas que podría implicar la deportación de entre 60.000 y 80.000 personas a las que les han denegado la solicitud de asilo.
En el caso de comunidades como la afgana, el 85 por ciento de sus peticiones han sido rechazadas, y el gobierno sueco les ofrece a los deportados una ayuda de relocalización de 8000 euros una vez que se han marchado del país. El gobierno ha estimado que estas restricciones durarán unos tres años con el fin de reducir el número de solicitudes de asilo.
Se estima que el 85 por ciento de las recientes peticiones de asilo de la comunidad afgana han sido rechazadas por el gobierno sueco.Credit Erik Eger
El 22 de octubre, dos días antes del concierto de la Orquesta de Sueños, la comunidad afgana se reunió en la plaza Gustaf Adolfs, una de las más grandes de Gotemburgo, para exigir que se detuvieran las deportaciones forzosas, se investigara lo que había pasado con quienes ya fueron deportados y tratar de detener las nuevas leyes de asilo.
Aunque pudo ser una coincidencia, el cambio en las políticas ocurrió después de los ataques terroristas de París, que desataron en Suecia un fin de semana de pánico cuando un presunto miembro del Estado Islámico fue arrestado en un centro de acogida de refugiados. Sin embargo, el hombre fue liberado sin cargos.
En enero, una trabajadora social fue asesinada a puñaladas por un refugiado de 15 años en un centro para inmigrantes en Mölndal, cerca de Gotemburgo, y en octubre hubo dos incendios en instalaciones para solicitantes de asilo ubicadas en Estocolmo, la capital de Suecia.
“No podemos juzgar a toda una comunidad por algunos incidentes aislados. Este país no tiene una crisis de refugiados, los refugiados son los que huyen de las verdaderas crisis. Tenemos infraestructura y una economía que puede ayudarlos”, explicó Katja Finger, miembro de Save the Children que participó en la manifestación de Gotemburgo.
De izquierda a derecha: Shadi Kheder y Wehad Alhad Salh, jóvenes sirios que participan en este proyecto musicalCredit Reynaldo Trombetta

Las primeras ausencias

Mustafa Hussaini es uno de los miles de jóvenes que esperan una respuesta pero su caso no es el único en la Orquesta de Sueños.
Wehad Alhad Salh es sirio, tiene 11 años y hace 12 meses llegó desde Urfa, Turquía, pero no ha recibido ninguna respuesta de las autoridades migratorias. Toca con disciplina el violín en la orquesta y dice que Siria es el “país más bello del mundo”, pero sin guerra.
“Nosotros no hemos llegado a Suecia porque queremos dinero o comida, solo deseamos vivir en un sitio donde no haya guerra. Queremos una vida mejor para nosotros, eso es todo lo que anhelamos”, dice Wehad mientras sostiene el arco de su violín.
Esa también es la situación de Zahra Alrahim, de 17 años, quien huyó de Bagdad y espera por la respuesta de migración mientras vive en un campo de refugiados. En sus ratos libres toca la flauta en la orquesta y ríe cuando habla de su experiencia: “He descubierto que me encanta la música y desde que conocí a Ron quiero estudiar más. Tal vez algún día pueda llegar a ser profesional”.
Del grupo de 25 jóvenes que tocaron el 24 de octubre ya habrá un primer deportado. Los gemelos albanos Melvin y Kelvin Lala fueron de los primeros en incorporarse al proyecto. Ambos tocan violín y ensayan obsesivamente para mejorar su nivel. Melvin, quien había logrado ser el concertino de la orquesta, acaba de recibir la noticia de que será deportado a Alemania, donde las autoridades migratorias tomaron sus huellas y es muy probable que sea devuelto a su país.
“Me he vuelto loco por la música, desde que empecé con esto no paro de tocar. Me ha cambiado la vida haber conocido a mis amigos de la orquesta y cuando toco me relajo. Me olvido de todos los problemas que tenía en casa”, dijo Melvin en una entrevista reciente.
Los gemelos albanos Melvin y Kelvin Lala fueron de los primeros jóvenes en incorporarse al proyecto y ambos tocan el violín. Melvin será deportado de Suecia en los próximos días.Credit Lisa Thanner/El Sistema Suecia
Ante la adversidad de estas decisiones, Álvarez, el director de la orquesta, parece multiplicarse. Como parte de El Sistema Suecia imparte clases a profesores de música de diversas regiones del país, viaja constantemente para asesorar el surgimiento de proyectos similares con refugiados y su esfuerzo parece estar dando frutos. Ya hay conversaciones para una nueva orquesta de refugiados en Estocolmo.
“La verdad es que descanso cuando doy clases, a veces trabajo 20 días seguidos y descanso uno”, explica con una sonrisa.
Una de las pocas tristezas que empañó la alegría del primer recital de la orquesta fue la ausencia de Wehad, quien luego de asistir a todos los ensayos no pudo presentarse junto a sus compañeros porque fue reubicado, sin previo aviso, por su trabajador social. Sin embargo, Álvarez luchó hasta localizarlo y logró que volviera a los ensayos, aunque ahora vive a hora y media de Gotemburgo.
“Estos jóvenes refugiados van a recibir toda mi ayuda para demostrarle a las autoridades que a través de la música se están integrando”, dice el director. “No les puedo prometer que van a permanecer en Suecia, pero sí les he jurado que lo que han aprendido les va a cambiar la vida adondequiera que vayan porque la música nunca se acaba”.

lunes, octubre 17

Carlos Mesa, al que este autor propondría como Nobel de Literatura, por su proficua producción, y su sapiencia histórica, escribe poesía cuando homenajea a Bob Dylan...el genio musical que ganó el de Literatura despertando una gran polémina en torno al accionar de la Academia Sueca, que jamás antes en la historia de los Nobel 120 años casi, había distinguido a un cantaautor...según Mesa, Dylan mezcló retazos de la vida, de las emociones y tensiones con una fuerte carga personal...escribió y cantó lo que sentía.

Dylan: “Para la Libertad”

Ha tocado las puertas del cielo. “Madre limpia la sangre de mi cara, que ya no puedo ver”. Dylan es una voz como una marca, es un pelo ensortijado como un gran casco sobre la cabeza con la silueta a contraluz sobre fondo azul, es la conciencia, no la de la moraleja, la del desafío punzante, es, por encima de todo, una cadencia que se te impregna en la piel.
Dylan es la posibilidad de transformar en melodía una sensación interior, un volcán que no se contiene, una promesa de futuro que transporta el viento hasta envolverte completamente. Es el retrato de un tiempo desgarrado, el de un mundo de neón que se hundía en las tinieblas de la guerra de Vietnam, el de un hombre con el cuerpo y el corazón hecho jirones que lo había perdido todo, que podía autodefinirse como un canto rodado…
Es la mirada ácida desde la utopía que se desvanecía entre los dedos, la locura de la droga, la brutalidad de sueños destruidos, pero es sobre todo el grito generacional de quien no se rinde. A los verdaderos señores de la guerra, a la industria de la muerte anclada en los bordes del discurso de la democracia perfecta, les espeta: “sólo quiero que sepan que puedo verlos detrás de sus máscaras”. A quienes miran la realidad de frente: “Vi un recién nacido rodeado de lobos salvajes… es dura, muy dura la lluvia que va a caer”. A pesar de eso, eran años de un horizonte que parecía infinito, era el resuello, pero era también el miedo, la certeza de una transformación que haría del mundo un espacio nuevo.

Dylan, como los viejos juglares medievales, transportó la palabra escrita, soñada, pensada, sufrida y la hizo música, a salto de mata entre el country-folk y el rock. Desde su garganta, desde sus dedos templando la guitarra, desde sus ojos (a veces al lado de Joan Báez), hizo de la poesía un alegato, un instante turbador en el que millones de jóvenes encontraron las respuestas a muchas de sus preguntas, supieron que además del ritmo hipnótico de Elvis, había un largo trazo —como un mensaje subterráneo— que conectaba sus poemas con la tradición musical estadounidense y universal de un denso pasado. De él bebieron tantos, para mi sensibilidad Simón y Garfunkel, por supuesto el gigantesco Leonard Cohen y en un
a dimensión de hondura sin límites las interpretaciones de Nina Simone…
Demostró cuán posible era escribir poemas y decirlos enredados en acordes, quizás ásperos pero siempre capaces de señalar a fuego las espaldas del poder.
“Cómo se siente estar completamente solo, sin saber cuál es el camino a casa y caer y caer como un canto rodado”. Era esa época, la de Dylan, la de todos nosotros, una época atrapada por un Leviatán desmesurado que invitaba a cambiarlo todo, para ahogar el sistema, para ganarle la partida, pero era también la de la desazón ante una realidad implacable que iba imponiendo, como de hecho lo hizo, un mundo que se tragaba las esperanzas y las ilusiones bajo el celofán envenenado del consumo.

Los trazos literarios del poeta, entonces definido como cantautor, una palabra de una precisión incuestionable, se fueron decantando con los años, pero su fuerza devastadora se quedó clavada en nuestros pechos para siempre. ¿Cómo entender el mundo? ¿Cómo entendernos a nosotros mismos sin su grito? En esa dimensión su voz, sus discos, su música, el cuchillo hiriente de sus contenidos, fueron compañeros de ruta, la referencia de aquellas cosas en las que creímos y con las que construimos la intensidad de nuestras vidas.

La universalidad del poeta está a la vista. Hoy, las letras de esas canciones que conmovieron nuestros cimientos siguen refiriéndose a temas que no tienen un tiempo ni espacio definidos, porque recogen el interior de nuestras almas.
“Aquel que no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo”. ¿Hay algún duda sobre el sentido de esta aserción? ¿Podría alguien sentirse lejos de algo que resume con la contundencia del buril del escultor de que se trata la vida? El extraordinario vate Jorge Manrique lo dijo al modo de los “antiguos” en sus “Coplas” hace quinientos años, pero esta sola frase dicha y cantada con ese tono inconfundible, es suficiente para resumir el largo y dramático poema de Manrique.

Dylan mezcló siempre los retazos de la vida, del día a día, de las emociones y las tensiones del complejo momento que le tocó y nos tocó. Con una fuerte carga personal escribió y cantó lo que sentía, lo que pensaba de los seres humanos y de su tránsito terrenal. Dice ahora, en la larga madurez, que aún no entiende cómo fue posible que pudiese escribir lo que escribió en sus comienzos. Es que la fuerza y la claridad de una edad y de un tiempo no es repetible. Lo hizo y dejó el testimonio del gran trovador, del poeta de a de veras, más que muchos alambicados autores a los que el tiempo ha marchitado, o a los que la complejidad hace ininteligibles. Dylan es algo que todo poeta quisiera ser alguna vez, inmensamente popular, mundialmente conocido, compañero de ruta de millones de personas, cantante de cabecera de tantos. ¿No es acaso de eso que trata la poesía? ¿No es ese el sentido último de quien escribe y de quien canta? Compartir, compartirlo todo.

El autor fue presidente de la República.

sábado, agosto 27

25 anos de la WEB, la primera página en el espacio por Tim Berners-Lee, hazana incomparable que ha revolucionado la historia humana. lo revela LT que en pocas líneas describe el suceso con precisión.

Hace pocos días, el pasado 23 de agosto, se ha conmemorado el 25 aniversario de la apertura al mundo de la World Wide Web, la red Internet.
Desde una perspectiva histórica, 25 años son una insignificancia. Pero vistos con los ojos de las actuales generaciones, lo ocurrido desde el 23 de agosto de 1991 equivale a poco menos a toda una era. Es que ese día se marcó una línea divisoria entre un antes y un después.

La historia de Internet y el proceso que condujo a darle la forma WWW es de por sí fascinante, pero lo es más aún su impacto en el presente y su proyección hacia el futuro.

Se ha dicho, y no es una exageración, que desde que el 23 de agosto de 1991 el ingeniero británico Tim Berners-Lee subiera a Internet la primera página web, el mundo y la vida cotidiana de toda la humanidad comenzó a cambiar a un ritmo vertiginoso y no hay sociedad humana, incluso las menos conectadas la red de redes, que de un modo u otro, para bien o para mal, no haya visto transformada su forma de trabajar, aprender, enseñar, entretenerse y, en fin, vivir.

Bolivia no es una excepción ni mucho menos. Sin embargo, y muy a pesar de lo presente que Internet está en nuestras vidas, es también cierto que nuestro país se destaca por ser, con los más pobres países africanos, uno de los que menos se ha adaptado y peor ha asimilado las nuevas tecnologías. Así lo demuestra, entre muchos otros indicadores, como el segundo país con peor calidad de conexión digital, medida ésta en términos de velocidad pero también de acceso per cápita. Eso significa que con cada año que pasa crece la brecha digital que nos separa del resto del mundo.

sábado, julio 23

por venir del gran patriota Alfonso Gumucio, cuya honestidad y franqueza superan todas las barreras, el testimonio que ofrece sobre Evo Morales bien merece figurar entre "nuestros favoritos". AG escribe "persona taimada, dispuesta a dar el zarpazo sin medir consecuencias, de doble juego, no se puede confiar en su palabra, sagaz, astuto,enfermo de egolatría y megalomanía. acomodaticio y oportunista, no es honesto, no destaca por su inteligencia. imagen engalanada y llena de adulación.

Nunca confié en Evo Morales. Antes de que el líder cocalero asumiera por primera vez las varias presidencias que ha acaparado con la Constitución o sin ella, escribí manifestando mi escepticismo hacia un personaje que no me parecía transparente. Las confidencias de amigos masistas que en ese entonces lo rodeaban, confirmaron que era un personaje esquivo e impredecible.

Siempre me pareció una persona taimada, dispuesta a dar el zarpazo sin medir las consecuencias, alguien que piensa sobre todo en sí mismo antes que en los demás, contrariamente a lo que proclama, porque ya se sabe: quien proclama demasiado esas cualidades es porque no las practica. Aquel que está realmente al servicio de los demás no necesita decirlo, se nota.

Nunca me gustó su doble juego cuando era opositor en las calles y en el congreso. A ningún gobierno le dio ni un mes de respiro, y ahora dice que diez años no son suficientes. Uno de sus colaboradores próximos, ya fallecido, me decía que no se podía confiar en su palabra: acordaba una cosa y una hora más tarde salía públicamente a negarlo.

Es sagaz, astuto y enfermo de egolatría y megalomanía. Nada de eso lo hace un ser humano dotado de valores. Astutos y oportunistas hay muchos, pero no todos lleguen a la presidencia vendiendo una imagen de lo que no son: respetuosos de la madre tierra, de los derechos humanos, de los indígenas, de los recursos naturales, etc. Puro discurso.

Entonces, cuando una de sus colaboradoras más serviles y ambiciosas dice que un líder como Morales nace cada 150 años, uno tiende a estar de acuerdo con ella, pero por razones opuestas, añadiendo las características personales señaladas anteriormente, que me hacen pensar en los excesos y la soberbia de Melgarejo, ni siquiera en Barrientos que por comparación era un niño de pecho.

¿Cuáles son las cualidades que lo han convertido a ojos de sus acólitos en una especie de semidiós? Su autoritarismo, su verticalismo, su soberbia, su megalomanía, su manía persecutoria… y por supuesto su “dejar hacer” y hacerse el que “no sabe”, lo que ha permitido que muchos se enriquezcan usando su efímero poder en el tráfico de influencias, contratos directos sin licitación ni estudios previos, prebendalismo generalizado, y todo lo que sabemos.

¿Qué méritos se le atribuyen en su accionar político? Reconozco su capacidad de acomodarse de manera oportuna, de cambiar de posición cuando se da cuenta de que no puede seguir empecinado en alguna de sus posturas.  Es como Marx, pero como Groucho: “Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”.

Por ejemplo, en el tema de las autonomías. Durante años se opuso a ellas de manera acérrima y se enfrentó a los departamentos. No tenía pisada en Santa Cruz ni en Chuquisaca ni el Beni. De pronto se convirtió en campeón de la autonomía y se metió en el bolsillo a quienes antes decían, como Percy Fernández con su acento camba: “A ejte hay que bajarlo”.

Algo parecido sucedió con el gran triunfo de la demanda marítima. En los tres primeros años, en su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas ni siquiera mencionó la reivindicación marítima. Durante ocho años se hizo dar “atole con el dedo” por los chilenos en negociaciones bilaterales hasta que era evidente que de ese limón no iba a salir ni una gota. Y entonces recuperó con astucia las propuestas de otros para sentar una demanda en La Haya.

Hay otros ejemplos de cómo en sus diez años de gobierno y en los diez años previos de opositor dio giros y volteretas políticas para adecuarse a los nuevos vientos: de nacionalizador a neoliberal, de defensor de los derechos humanos a represor, de sindicalista a corruptor de sindicatos, de anti-autonómico a campeón de autonomías…

Pero si vemos los rasgos que hacen de un líder un hombre excepcional, no encontramos ninguno.  No es hombre honesto, no es un líder que pregone con el ejemplo, no es alguien que destaque por su inteligencia o por la articulación de sus ideas. De lo que realmente piensa conocemos tan poco como de Kim Il-sung. Solo sobresale su imagen engalanada y cubierta de adulación.

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Cuando se tiene cierta moral de combate, de poder,
hace falta muy poco para dejarse llevar,
para pasar a la embriaguez, al exceso.
Marguerite Duras


  (Publicado en Página Siete el sábado 16 de julio 2016)  

domingo, junio 19

vamos por el barco número "cuatro" con cargamento para el asesino Estado Islámico, barcos con bandera boliviana trafican armas para alimentar el grupo asesinos del ISIS provocando la ira de los Gobiernos que están al frente del terrorismo islámico. Bolivia tiene que dar pruebas claras de oponerse a este ilícito y despojar del permiso a las bandas asesinas.

Es demasiado. Hablamos de un cuarto barco con bandera boliviana en menos de un año que es perseguido (los anteriores fueron capturados) transportando armas o drogas para el ejército terrorista del ISIS.
Según reporte del diario francés Le Figaro, servicios de inteligencia europeos buscan a seis barcos, uno de ellos con pabellón de Bolivia, que transportan armamento para el Estado Islámico.
Los informes indican que el buque en cuestión tendría capacidad para cargar más de 10.000 toneladas y que llevaría una gran cantidad de armas livianas, como fusiles de asalto Kalashnikov, para el infame grupo yihadista.
Este caso viene a sumarse a tres anteriores, donde naves con la bandera tricolor fueron interceptadas por fuerzas navales griegas, turcas y norteamericanas, con cargamentos ilícitos que representan una mancha para la imagen internacional del país.
Todo esto sin que se tomen medidas serias de control desde el Ministerio de Defensa de Bolivia, que parece más ocupado en la protección personal del presidente Evo Morales en los escándalos cuasi-prostibularios del caso Zapata…

domingo, mayo 22

Dante Napoleón en su valioso texto "Peor que una pesadilla" describe desde sus orígenes un Régimen que lleva una década y más en el Poder en nombre de un socialismo denominado "proceso de cambio como Estado Plurinacional destinado a ser raíz de todos los males. Deleita su lectura y estremece el escenario la Bolivia del MAS.

Lo primero que prometió fue que en su gobierno no iba a ver “ni un solo muerto”. Luego el suelo boliviano se fue tiñendo de sangre, y en cada gota se escribió una mentira. Después todo comenzó a ser una rueda de engaños. Tanto tiempo ha transcurrido entre esa primera mentira y la última que con cada una de ellas se ha ido tejiendo un aguayo en el que puede caber todo. Y así es. A lo largo de estos diez años de uso del Poder Bolivia ha conocido el límite de la desvergüenza, cinismo y conducta delincuencial como nunca en su historia y eso que ha tenido capítulos muy serios con esa mezcla descrita.
En nombre del socialismo disimulado con eufemismos comunitarios, indigenistas y costumbristas, se ha construido un esqueleto monstruoso denominado “proceso de cambio”. El proceso ha sido denominado Estado Plurinacional, basado en una pseudo constitución creada para inocular la idea del cambio. Esta constitución nació entre bayonetas, sangre y demagogia. Por tanto su propio origen estaba destinado a ser la raíz de todos los males.
Y ahora Bolivia camina sin rumbo, tantas cosas se han confundido y otras tantas se han mezclado que es muy difícil reconocer lo genuino de lo falsario, la verdad de la mentira y lo legal de lo delincuencial. Este mundo  onírico del que no se puede despertar ha llenado el vacío dejado por todo lo que se construyó antes de octubre de 2003. Y es tan cierto que luego de esa etapa de verdaderos cambios y estrategias de desarrollo no hay nada que podamos afirmar sea una muestra de cambios y caminos de corrección.
Tanto dinero recibido gracias a esas estrategias económicas diseñadas en la década de los noventa y tanto derroche vertido sin ningún resultado son la mejor demostración del tiempo perdido. Los frutos recolectados fueron sembrados por otros. Indebidamente apropiados y mostrados como el resultado de un esfuerzo que nunca tuvieron.
En Bolivia suceden hechos impensables para otras sociedades. Tenemos un Presidente relacionado con la coca su producción y comercialización, mal hombre y mal padre es decir el peor ejemplo que un ciudadano pueda tener, pero es aplaudido. Un Vicepresidente que urde asesinatos para destrozar a la oposición política, crea empresas para beneficiar a su familia, que se adjudica títulos profesionales inexistentes pero trabaja como profesor universitario, se inventa tesis sociales absurdas que son disertadas en ámbitos universitarios como si fueran algo serio, pero es soportado y se le entrega el Poder real de definir ministros y decretos.
Bolivia no tiene los problemas objetivos de Venezuela porque ese esqueleto construido sostiene un sistema liberal y capitalista que no fue tocado más por ignorancia para cambiarlo que por convencimiento y ha generado antes que un socialismo un capitalismo salvaje, donde la explotación de los recursos naturales como la minería, forestación y la producción de la coca se hacen sin ningún control estatal serio. El comercio ilegal (contrabando) es el que sostiene al 70 por ciento de la informalidad económica y las inversiones del gobierno sirven para generar una capa burocrática que acumula riqueza en función a la corrupción y prebenda.
Este circuito es el que “llama la atención” de los organismos financieros por los resultados macro económicos que arroja y es el que recibe la calificación de “bueno”. En una clara demostración de que para el capitalismo no importan los medios sino los fines.
El capitalismo salvaje extractivo que tiene Bolivia junto con el andamiaje político que ampara una economía ilegal, ha terminado por convencer que ahora se vive mejor. Mientras la realidad de la pobreza indígena se muestra en las calles de las urbes y el olvido rural del agua potable, energía eléctrica y salud continúan igual que antes, con edificaciones de canchas de fútbol y postas sanitarias sin personal que las atienda.
Bolivia es un país olvidado por la comunidad internacional, que solo mueve la vista hacía él cuando los sucesos de sangre, corrupción y escándalos se producen para dedicarle algunos titulares. Más allá de ello Bolivia no se visibiliza. Y no tiene un rol ni peso internacional como para que los sucesos políticos que se producen en su interior genere consecuencias en su entorno externo. Con excepción de la actividad delincuencial de la coca y la cocaína que invade las fronteras vecinas quienes comienzan a dar señales de alarma.
No será entonces, como en el caso venezolano, que Bolivia llame la atención, por sucesos de contenido económico, pero indefectiblemente lo hará por el crecimiento y fortalecimiento de la actividad del narcotráfico.

sábado, abril 23

Los Tiempos recoge el relato de nuestro editor principal, sobre una remisión de su médico al Salgrenska, el mayor centro médico de Gotemburgo, el segundo de Suecia, donde detectan una bactería que pudo haber destruído la humanidad de M.Aira.

Un ciudadano de clase media, con recursos necesariamente limitados para costear una supervivencia que no sale de lo común, debe por ello doble admiración a un régimen que permite pasar la prueba sin mayores penurias, ni erogaciones extras
De una consulta de rutina fui derivado al gran centro de emergencia de un hospital universitario con más de 5.000 camas permanentes, para profundizar sobre la sospecha de un virus mortal, que en este caso resultó siendo la pícara “Proteus Mirabilis”, nombre casi romántico para una bacteria perniciosa que se adentra en el mismo organismo humano y provoca destrozos sin fin.
Tuve la inmensa fortuna de disponer de recursos sin límite. Detectar el embrollo les tomó a los expertos tres días. Identificado el malhechor en el sistema urinario, correspondía atacarlo con un antibiótico igual de certero y esperemos eficaz, el Ciprofloxacin Hexal que durante un periódico de 10 días, no dejará en paz al asesino persiguiéndolo por todos los medios y por todos los recovecos en que pretende dominar.
El más efectivo tratamiento a través del catéter se inició en la emergencia aunque médicos y enfermeras avisan que proseguirá en el hogar y otra vez de retorno al gran centro, habrá que realizar los indispensables estudios y determinar las acciones a seguir hasta eliminar totalmente el peligro que puso en apuros a mi cansada humanidad próxima a los 80 años de existencia.
Comparo el destino de una gran mayoría de compatriotas que no tienen la suerte, primero, de recibir un diagnóstico acertado. Luego fui remitido al centro más adecuado para ejecutar las medidas que la salud humana requiere sin demora alguna. ¿Cuántos muchos, no obstante toda la parafernalia oficialista en torno a los servicios médicos, no pasan en Bolivia del primer diagnóstico y pare de contar? Dejamos de lado al pequeño grupo de ciudadanos que tienen los recursos para costearse un tratamiento privado, en clínicas privadas, con médicos privados y pueden pagar análisis y medicinas que en nuestro medio son de altísimos costos.
En cualquier país los costos de internación de un paciente en un centro de salud son altísimos, prohibitivos si provinieran de la billetera particular. Un ciudadano de clase media, con recursos necesariamente limitados para costear una supervivencia que no sale de lo común, debe por ello doble admiración a un régimen que permite pasar la prueba sin mayores penurias, ni erogaciones extras. En ello radica “el vivir bien”, en la certeza de contar con el hermano mayor que atiende a los más débiles y necesitados con igual premura y delicadeza que al más dotado de la comunidad. Plenamente justificado el pago de un impuesto solidario, previsto para atender circunstancias de emergencia de las que depende la salud, el disfrute de los bienes de la tierra y ser el sujeto que se beneficia de la ciencia, la tecnología, los conocimientos avanzados de una medicina que está allí, al servicio del hombre, del ciudadano que cumple regularmente con el pago de sus impuestos.
¡Oh maravilla! ¡Qué no dar para que los bolivianos pudiesen disfrutar de esta invalorable atención médica individualizada y efectiva!

El autor es periodista.