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sábado, agosto 29

100 años de Ingrid Bergman la más grande actriz sueca cuya fama trascendió Europa y se hizo popular en EEUU donde vivió varios de sus 67 cuando murió el mismo día de habernacido. 4 hijos, tres damas y un varón recordaron a su madre en una ceremonia. "Fue libre, independiente, valiente y muy moderna"


«Creo que ella eligió morir el mismo día que había nacido; hay una especie de simetría en ello, es algo que le gustaba. Y es apropiado, fue como cerrar el círculo de su vida». Son palabras de Pia Lindstrom, la hija mayor de Ingrid Bergman, que hoy, 29 de agosto, hubiera cumplido cien años. La actriz sueca, uno de los grandes mitos de la época dorada de Hollywood, es recordada hoy en todo el mundo. Suecia y Estados Unidos le dedican un sello de correos; en Estocolmo se ha estrenado, con la presencia de sus cuatro hijos, un documental sobre su vida con material inédito, y el MoMA neoyorquino inaugura hoy un ciclo de proyecciones de sus películas -también lo hace, en Madrid, el Circulo de Bellas Artes-, entre las que figuran algunos de los títulos míticos de la historia del cine: «Encadenados», «Sonata de otoño», «Luz que agoniza», «Juana de Arco» y, sobre todo, «Casablanca».

Isabella Rossellini, la más popular de sus hijas, ha dicho de ella por su parte que «gustaba a las mujeres porque veían en ella su misma naturalidad». Su hermano Roberto la ha definido así: «Fue una mujer libre, independiente, valiente y muy moderna. Rendirle homenaje a ella es rendírselo a todas las mujeres».

Son dos testimonios cercanos e íntimos sobre una mujer que se alejaba del canon de las grandes estrellas de Hollywood, que ofrecía a las cámaras la serenidad de su mirada y la sencillez de su gesto; de una actriz que enamoró a directores como Alfred Hitchcock -con el que trabajó en tres ocasiones-, Víctor Fleming, Stanley Donen o Michael Curtiz; que rodó en cinco idiomas (sueco, alemán, inglés, italiano y francés) y que obtuvo tres Oscar, por «Luz que agoniza» (1974), «Anastasia» (1956) y «Asesinato en el Oriente Express» (1974). Según el American Film Institute, es la cuarta estrella de Hollywood más importante, solo por detrás de Katharine Hepburn, Bette Davis y Audrey Hepburn.

Ingrid Bergman tenía una sonrisa tibia y una mirada transparente, a la que se asomaba con frecuencia la melancolía. Tal vez eran las huellas de su infancia: perdió a su madre cuando apenas tenía dos años y a su padre una década después. Siempre quiso ser actriz: «Cuando salí del escenario, yo estaba de luto, estaba en un funeral. El mío. Fue la muerte de mi ser creativo», contaba al recordar su primera audición en la Royal Dramatic Theater School de su ciudad natal, Estocolmo. Tras una docena de películas en Suecia el productor David O. Selznick la llevó a Estados Unidos en 1939 para una nueva versión de «Intermezzo». Y solo tres años más tarde, llegó «Casablanca». la historia de amor imposible con Humphrey Bogart -«siempre nos quedará París»- hizo que Ingrid Bergman se convirtiera en una estrella.

Su carrera tomaría un nuevo giro en 1949. Fascinada por el cine de Roberto Rossellini, le escribió diciéndole cuánto le gustaría trabajar con él. Lo hicieron en la película «Stromboli»... Y se enamoraron. La actriz quedó embarazada, y Hollywood la repudió -Ingrid Bergman ya estaba casada con un médico sueco-; el asunto se trató incluso en el Senado de Estados Unidos, que la calificó como «una influencia poderosamente maligna». «La gente veía en mí a Juana de Arco y me convirtió en una santa. No lo soy, solo soy una mujer, otro ser humano», declaró.

Tras siete años de matrimonio llegó el tercer cambio en su vida. La actriz sueca retomó su carrera en Estados Unidos, donde el escándalo que la obligó a emigrar se había ido diluyendo como un azucarillo. Alternó el cine con el teatro, Hollywood con Europa, y se casó por tercera vez. Su último papel fue el de la histórica líder israelí Golda Meir, por el que ganó su segundo Emmy, ya a título póstumo. Un cáncer de mama terminó con su vida en Londres el 29 de agosto de 1982, justamente 67 años después de su nacimiento.

hay dolor. hay impotencia ante el horror de cada dia. descripción lacerante de El Deber de lo que ocurre en una Bolivia sin protección y frente a una "inseguridad ciudadana simplemente inadmisible. drama, dolor, luto y desesperación.

La comunidad cruceña parece no tener sosiego. Se acuesta y se levanta atormentada por la secuencia de sucesos escabrosos, trágicos y violentos que reflejan, entre otras cosas, una acelerada descomposición social en medio de una permanente sensación de inseguridad que tiene a los ciudadanos viviendo en ascuas. Entre otros hechos, se han vuelto parte de la cotidianidad los asaltos a mano armada perpetrados por delincuentes despiadados que no vacilan en accionar el gatillo o la navaja frente a sus desprevenidas víctimas. Como lo hicieron con una jovencita que perdió la vida al intentar defender a su progenitora, que quedó gravemente herida. Casi al mismo tiempo se producía una tragedia vial sobre la ruta al norte donde un conductor del transporte público, en estado de ebriedad, provocó una triple colisión de vehículos que causó la muerte a tres personas.

Parte del horror cotidiano representan los casos de feminicidio o de agresiones y violaciones contra menores de edad, como el de la pequeña vejada sexualmente por su propio padre y que, además, desnudó el drama de una familia atrapada por la miseria en un bus chatarra que les servía como vivienda. No menos terrible y patético fue el desenlace de la actitud de un adolescente que, con disparos de escopeta, puso fin a la vida de su padre y de su hermano menor por supuestos desafectos familiares.

En definitiva, desde hace tiempo, estremecedoras muestras de horror desgarran a diario la sensibilidad ciudadana porque sujetos de la peor calaña son capaces de desatar sus instintos criminales en un medio social en el que la vida humana parece haber perdido por completo su valor. De acuerdo con criterios sociológicos, las conductas criminales están influidas por perturbaciones de la personalidad del individuo, por fallas en la educación y por la ausencia de valores y afectos en el ámbito familiar. Un criminólogo cita los niveles de pobreza, la falta de oportunidades, la carencia de valores y el consumo de alcohol y drogas como los problemas estructurales del delito. Las personas que se involucran en hechos violentos e indignantes, como los antes referidos, llenan sus vacíos emocionales y económicos delinquiendo. El alarmante incremento de violentas pandillas juveniles que asuelan a los vecinos con sus malandanzas es otra señal inequívoca de la descomposición social.

En nuestro diverso y complejo conglomerado social también se echan en falta la educación en valores y políticas de prevención del delito, además de mayor presencia policial para reducir los efectos de la inseguridad que hace percibir a los bolivianos que viven en el desamparo

sábado, agosto 8

Carlos Valverde dice: "casi todo salió bien en Trinidad salvo la detención de Fernando Vargas del Tipnis" por lo demás Evo anunció que al menos 2.500 millones de dólares menos en la Cada Fuerte si no es más...cómo sustituir ese dinerito para los gastos? no lo dijo y debemos adivinar. las vacas flacas están desfilando entre nosotros...claro?

Estuvo bien el Presidente al decir lo que ya se sabía? Para mi, sí, hizo lo que correspondía, ya no se le puede decir a la gente que estamos bien cuando tanto dinero legal va a dejar de circular
Independientemente de otras valoraciones, seguramente lo más destacado de este 6 de Agosto pasado fue llevar el Mensaje Presidencial a Trinidad; como en este país las cosas “casi” salen bien, así ocurrió esta vez, con la absurda detención del líder indígena Fernando Vargas, cuya “retención” no pudo ser justificada, pero, “así nomás somos nosotros”…
¿Sinceramiento el del Presidente? O, definitivamente no le quedó otra, cuando se refirió al no buen momento de la economía nacional y de unos 2.500 millones de dólares menos este año; los analistas económicos calculan unos 3.500 pero dijo que Arce Catacora lo negó tozudamente.
¿Estuvo bien el Presidente al decir lo que ya se sabía? Para mi, si, hizo lo que correspondía, ya no se le puede decir a la gente que estamos bien cuando tanto dinero legal va a dejar de circular en el país. El tema es que faltó decir qué se va a hacer para sustituir esa plata que no va a entrar; creo que no basta pedir teconologización e inversiones al sector privado cuando estos siguen temblando por el sacudón del “mercosurazo” que, sin reglas claras acerca de la inclusión en el mismo, los va a obligar a ser más cautos.
No se puede ser más “competitivo” dando ventajas como las que da el país con la caprichosa intención de Arce Catacora de mantener el valor del dólar alto, cuando por las fronteras andan cuidando sus economías bajando lo que deben.
El Presidente pidió “Unidad” en torno al tema marítimo y está bien, pero, los ciudadanos necesitamos coherencia en este tema; ya estamos en La Haya, no hay necesidad de que el Presidente salga a hacer propuestas por fuera, no es necesario cambiarnos el eje; salga como salga la demanda, ése es el camino a seguir; de ello somos conscientes la gran mayoría de los bolivianos, de manera que sus pleitos sin motivo los debe dejar de lado; sería bueno que el Presidente no se refiera más a Chile para nada, como dijo Muñoz… “nos vemos en La Haya”.
¿Otro bono? No, el mismo (madres gestantes), sólo que con más cobertura y no está mal, éste si que vale la pena; lo correcto en este caso, fuera avisar de dónde va a salir la plata en un país con menos plata, “detallito” necesario.
Pasó otro 6 de agosto; para mi, lo mejor, fue que, independientemente de la intención de demostrar “la toma política del Beni”, se incorpora ese territorio al festejo de la patria; casi… casi salió bien
El autor es comunicador.