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sábado, febrero 25

Genial Alfonso Gumucio, que titula su texto simplemente EL SUECO, el cronista para ayuda a entenderlo mejor podría ponerle de subtítulo "el cocalero que se hace el sueco", cuadra la expresión a pie juntillas cuando se refiere a la conducta del Jefe del Estado que "simula ser ajeno a todo suceso" y pasar desapercibido, cuando en el fondo EL SUECO es culpable de todos los males. "no pisa tierra. prefiere volar. tuvo amante por años a la Zapata. firmó como padre de un hijo al que no se molestó en conocer ni vivo ni muerto. la Zapata obtuvo contratos por 560 millones de dólares para lal china CAMC, no se enriqueció sola, reuniones en ambiente palaciego, salpicó CAMC a altos capos del Gobierno. bien informado Alfonso nos deja gozar con su pauteado. no hay ya miedo a un mediocre y mentiroso "jefe de Estado".

Mientras en todo Bolivia se preparaban concentraciones pacíficas para exigir el respeto a la voluntad popular expresada el 21 de febrero de 2016, el Presidente del Estado, foco de la polémica por su terquedad en aferrarse al poder, jugaba fútbol de salón en el flamante coliseo de Matarani, en Cochabamba. 

 El personaje que es el centro y el origen de la controversia política y ética se mantiene alejado de la sede de gobierno y se hace "el sueco”, como se dice popularmente. 

Por su actitud desinteresada pareciera que no tiene nada que ver, que todo lo que sucede a su alrededor le resbala, como pescado lucio. Cuando le conviene es un turista en la política boliviana e internacional. 

 Nuestro "sueco” criollo no pisa tierra fácilmente, prefiere volar para no quedar salpicado por los escándalos cotidianos. Sin embargo, si uno se remite a los hechos ocurridos, el Primer Mandatario tiene todavía mucho que responder, porque cada vez que abre la boca se va por la tangente, se contradice o deja mal parados a sus ministros que dicen algo distinto en su afán de protegerlo. 

 Los hechos ya son de conocimiento público: 1) tuvo como amante durante varios años a Gabriela Zapata, según él mismo admitió luego de mucho forcejeo y desmemoria; 2) firmó como padre el certificado de reconocimiento de un hijo al que nunca se molestó en conocer, ni vivo ni muerto; 3) Zapata usó su relación con Morales para obtener contratos del Estado por 560 millones de dólares para la firma china CAMC; 4) ella no fue la única que se enriqueció con los porcentajes que recibía de los contratos directos sin licitación; 5) varias reuniones y transacciones se hicieron en oficinas de Juan Ramón Quintana, entonces Ministro de la Presidencia, con quien Zapata intercambió mensajes reveladores de su relación íntima; 6) la firma CAMC no tenía capacidad propia para ejecutar ninguna de las obras contratadas, era una fachada; 7) el tráfico de influencias en favor de CAMC salpicó a los niveles más altos del Gobierno.

 Como sucedió con Santos Ramírez, otro personaje muy cercano al presidente,  encarcelado por corrupción, las evidencias aplastantes hicieron que Zapata fuera a la cárcel, pero como ella sabe quiénes están implicados en los contratos, negoció hábilmente una salida a mediano plazo. Ya le retiraron los cargos de tráfico de influencias, como si 560 millones de dólares fueran una bicoca.
 
Y le escribieron un nuevo guión de telenovela que transmitió ATB para exculpar a los socios del Gobierno e implicar a la oposición. 

 El tiro salió por la culata: una entrevista sin entrevistador, un contrato "confidencial” trucho y un montaje grotesco que salta a la vista y hunde aún más en el lodo al Gobierno, a las canaletas de televisión controladas a través de palos blancos y a Zapata, que es la que ya menos importa a estas alturas por su calidad de títere. 

 Tan bochornoso es el nuevo guión como la actuación lacrimosa de Gabriela Zapata, que no ha convencido ni siquiera a miembros del propio Gobierno. Se dispararon en el pie creyendo que era el enemigo. La torpeza de los autores intelectuales del video, Hugo Moldiz y Raúl García Linera (hermano y socio del Vicepresidente) sorprende a propios y extraños, de nada sirve el entrenamiento de Moldiz en Cuba y el asesoramiento del G2 cubano. En ese quinto piso que ocupan en un edificio de La Paz, con otros empleados que juegan a los espías, lo que más escasea es la inteligencia.

 Por todos los medios el régimen continúa con la estrategia de desviar la cuestión hacia el supuesto hijo de Morales y Zapata, un hijo que tiene certificado de nacimiento legal, pero no de defunción. Un hijo reconocido en declaraciones públicas por el Presidente y por el Vicepresidente, pero que ahora "nunca existió”. Con esa maniobra de distracción nos quieren alejar de las preguntas no respondidas hasta ahora: ¿Quién puso su firma en los contratos de la CAMC? ¿Quién autorizó la contratación directa, sin licitación? ¿Hasta qué punto está implicado el propio Evo Morales en la corrupción?

 Las masivas concentraciones del #21F por el respeto a la voluntad democrática mostraron que el país ya no le teme a un presidente tan mediocre como mentiroso, y a un gobierno cuya millonaria campaña electoral permanente no convence ni a sus propias filas.
  
Alfonso Gumucio Dagron  es comunicador social, experto en  comunicación para el desarrollo.

sábado, febrero 18

Mauricio Rojas explica porqué "el milagro sueco" subsiste a pesar de la crisis y las dificultades para la economía europea. como miembro del Partido Liberal defiende la marcha atrás en los servicios públicos que de estatales se han convertido en privados. Interesante.

Suecia se ubica en el sexto lugar en el último índice de competitividad del Foro Mundial ( Global Competitiveness Index 2016-17) mientras que, de acuerdo a la revista Forbes, encabeza la lista de los mejores países para hacer negocios ( Best Countries for Business 2016). A su vez, entre 2000 y 2016, el crecimiento de su PIB per cápita se ubicó entre los más altos de los países avanzados. Estos notables resultados no dejan de sorprender pensando la profunda crisis que afectó a Suecia en los años 90, después de un largo período de estancamiento relativo que entre 1975 y 1990 la convirtió en el país desarrollado de más bajo crecimiento después de Nueva Zelanda.

¿Cómo se logra una transformación semejante? La respuesta más evidente es la siguiente: bajando los impuestos, limitando el tamaño del Estado y desmontando los monopolios públicos. El otro lado de la medalla ha sido una fuerte expansión del sector privado, que ha complementado sus bases industriales tradicionales con notables éxitos en áreas propias de la nueva economía del conocimiento. Algunas cifras pueden ilustrar lo ocurrido.

De 1975 a 1990 la carga tributaria aumentó del 39,4% al 50,4% del PIB, mientras que de 1990 a 2016 disminuyó al 43,5%. La evolución del gasto público es aún más notable, expandiéndose un 44,4% entre 1975 y su tope en 1993, mientras que entre ese año y 2016 se redujo un 28,8%, pasando del 69% al 49% del PIB. Al mismo tiempo, el empleo público, que había crecido espectacularmente desde los años 60, disminuyó un 18,9% de 1990 a 2015, con una reducción de más de 300.000 puestos de trabajo. Esto implica que en relación al empleo total la parte pública disminuyó del 37,7% al 28,9% de 1993 a 2015.

En su conjunto, estas cifras ilustran la mayor reducción del sector público jamás experimentada por un país desarrollado. Un aspecto importante de este proceso ha sido la desmonopolización y privatización masiva de una multitud de servicios básicos (transportes, telecomunicaciones, energía, medios audiovisuales, correo, farmacias, entre muchos otros) así como la apertura de los servicios del bienestar financiados públicamente (educación, salud, apoyo a los adultos mayores, etc.) a la oferta privada mediante diversos sistemas de vouchers o subsidios a la demanda que apoyan la libertad de elección ciudadana. Así, más de una tercera parte de la atención primaria de salud financiada públicamente es brindada hoy por proveedores privados. De la misma manera reciben su educación secundaria más de una cuarta parte de los jóvenes suecos y sus cuidados una igual proporción de adultos mayores. Esto explica una fuerte reducción del empleo público en paralelo a la expansión del empleo total en las áreas clave del accionar del Estado de bienestar.

Simultáneamente, el sector privado retoma el liderazgo económico que había perdido durante las décadas de fuerte expansión del sector público y sus monopolios. Así, el empleo privado se expande un 33,5% entre 1993 y 2015, lo que significa un aumento de 830.000 puestos de trabajo y contrasta fuertemente con la significativa pérdida de empleo privado registrada durante las décadas anteriores. Al mismo tiempo, la productividad del trabajo ha aumentado un 80% durante los últimos 25 años. Esto ha sido un aspecto crucial de la profundización del perfil exportador de la economía sueca, propio de un pequeño país abierto al mundo. Las exportaciones en relación al PIB suben así de 31,3% en 1993 a 45,6% en 2015, siendo la exportación de servicios su componente más dinámico.

En este contexto es interesante señalar que según el Índice de competitividad global ya aludido las mayores fortalezas de la economía sueca se encuentran en las siguientes áreas: solidez y probidad institucional (puesto 4 de 138 economías consideradas), buen manejo macroeconómico (puesto 5), capacidad de absorción tecnológica ( technological readiness; quinto lugar), sofisticación empresarial (sexto lugar) e innovación (también en sexto lugar).

Estos aspectos nos permiten precisar el contexto en el que se ha producido el gran vuelco de la economía sueca: el proceso generalizado de privatización ha ido acompañado de instituciones ejemplares en cuanto a sus niveles de probidad, agilidad y protección tanto de las libertades ciudadanas como del derecho de propiedad, junto a un manejo macroeconómico impecable y una fuerza de trabajo altamente competitiva y capacitada para ubicarse en la delantera del cambio tecnológico-organizativo del presente.

Tomar estos aspectos en consideración es clave para el futuro de una economía como la cubana ya que nos advierte de que no se debe convertir a la privatización en una especie de panacea universal que por sí misma lo resuelve todo. Bajo otras condiciones puede perfectamente terminar, como bien lo atestigua el caso de Rusia, en un tipo de capitalismo depredador dominado por mafias ya sea nuevas o provenientes de la antigua nomenklatura comunista. O también en un capitalismo subdesarrollado, como es el caso de la mayoría de los países latinoamericanos, donde las carencias de su capital humano lo condenan a un crecimiento extensivo eternamente dependiente de la abundancia de recursos naturales y fuerza de trabajo barata.

Estas son las lecciones del milagro sueco que, en realidad, nada tienen de nuevo. Su secreto está en la libertad económica respaldada por sólidas instituciones inclusivas que brindan la posibilidad de que las capacidades de cada uno se realicen en beneficio de todos.
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Mauricio Rojas fue diputado en el Parlamento de Suecia. Actualmente, es catedrático de la Universidad de Lund y Senior Fellow de la Fundación para el Progreso (Chile)

lunes, febrero 13

Carlos Valverde no deja de mostrarse preocupado al comprobar que Brasil está comprando tan sólo un tercio de lo pactado a Bolivia en materia de gas. eso no es todo porque la actual producción no da abasto. la plata sale pero no entra en el volumen deseado aunque la info se mantiene congelada, más bien maquillada para no descubrir el verdadero rostro del negocio del gas.

Hay preocupación en los departamentos productores de hidrocarburos que dependen de los ingresos de regalías e IDH por la baja producción de gas. Brasil está comprando muy poco, Argentina anuncia que va a comprar más, pero no inmediatamente y, como se sabe, en Bolivia la producción de gas viene asociada a la producción de crudo, de manera tal que debemos manejarnos con el condensado que se extrae del gas y, si hay merma de gas, lógicamente debe haber merma de condensado, entiéndase: gasolina y, peor aún, diésel, porque nuestro petróleo es muy liviano.

Los que conocen sobre esto no van a dejar que se diga una cosa por otra: con relación a Brasil, lo cierto es que los vecinos no han comprado “más que un tercio” de lo que establece el contrato. Los que saben aseguran que la producción de gasolinas y otros puede haber bajado un 60% este año, ello tiene que significar que el país está importando esos productos en mayor cantidad que los que venía importando, lo que implica que estamos recibiendo menos por gas y erogando más por la compra de combustibles, cosa que se tiene que estar haciendo con mucho sigilo para que la gente no se dé cuenta de que la plata se está yendo del país, otra vez.

Esto que sigue me lo envió un ciudadano preocupado por el tema: “Las refinerías, con todas las inversiones que se hicieron en los últimos años, tienen una capacidad aproximada de 63.000 BPD, pero están procesando actualmente un 60% (38.000), porque no les llega el condensado. Todo el 2016 se ha estado operando a niveles inferiores a los planeados porque no hay condensado”.

Aclaro que los números pueden variar, pero es conveniente entender que el problema es estructural, se sabe que esto se lo habían advertido al presidente por 2012 o 2013, cuando la CBH le pidió que abriera las chances a las empresas que quieran venir a invertir, que se adaptara la Ley de Hidrocarburos al momento que se estaba viviendo con mirada de futuro, pero el ‘excesivo nacionalismo’ y la soberbia ‘revolucionaria’ nos dejó como estamos: sin posibilidad de expandirnos y cada vez más dependientes de los dos únicos mercados que reciben el gas boliviano: Argentina y Brasil. Es cierto que Paraguay entró al mercado nacional, pero convengamos en que el negocio con ellos es marginal.

Concluyendo: el tema y el problema de esto es que la actual producción no alcanza para abastecer la demanda interna; ello significa, reitero, que el país está importando una mayor cantidad de carburantes (algunos hasta dicen petróleo) y, si bien es cierto que el petróleo vale menos que antes, no es menos cierto que el gas está asociado al precio del petróleo y el país recibe menos dinero por su exportación y paga por más gasolina que antes, o sea, estamos lo mismo que igual