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sábado, diciembre 19

impacta. miles de peces, de patos, de auquénidos muertos porque el Poopó se ha secado. faltó monitoreo y el drama que afecta a miles de pescadores y campesinos de Oruro, no podrá ser reparado. apenas se reacciona ante la calamidad.



Lo que fuera un lago de 84 km de largo por 55 km de ancho, con abundante flora y fauna, se ha convertido en un paraje desolador en apenas un par de décadas. El lago Poopó ha quedado reducido a un insignificante charco, como lo pudo constatar el propio gobernador de Oruro luego de un sobrevuelo. La autoridad se refirió a los ciclos de altos y bajos niveles de agua que ha tenido esa región lacustre, pero nunca se imaginó que se hubiera llegado a la situación de desastre ecológico en la que ahora se encuentra.

No se sabe a cabalidad cuáles han sido las causas de la desaparición de tan importante masa de agua, la segunda más grande del país después del lago Titicaca. Probablemente la combinación de procesos naturales, actividad humana y el temible calentamiento global sea responsable del dramático cambio. Se habla de evaporación, del desvío de aguas de los afluentes y hasta de la reducción de los glaciares andinos, cuyos deshielos alimentan a numerosos ríos y arroyos de la cuenca lacustre. Lo que sí se puede evidenciar con claridad es que Bolivia carece de un monitoreo adecuado de sus recursos hídricos, lo que no permite reaccionar a tiempo ante inminentes desastres.

Nuestra desidia por la protección de medioambiente ya nos está pasando elevada factura. No son solo los millares de pesqueros orureños los afectados, sino poblaciones enteras de personas, plantas y animales que dependían del frágil ecosistema del Poopó. Otro tipo de destrucción también acecha al vecino lago Titicaca, donde los niveles de contaminación están comenzando a causar estragos. Y fuera de la región altiplánica, nuestra mentada conciencia medioambientalista no ha podido evitar que Bolivia tenga una de las tasas de deforestación per cápita más altas del planeta. 

Ahora que el mundo ha despertado de su letargo y ha asumido compromisos de carácter jurídico vinculante para atenuar los efectos del cambio climático, resulta ineludible que Bolivia haga la parte que le corresponde. Incluso los países en desarrollo como el nuestro podrán acceder a millonarios fondos que los países más contaminantes crearán a manera de compensación. Será necesario echar mano de todo lo que esté a nuestro alcance para proteger el planeta, porque finalmente la humanidad se está dando cuenta de que su nocivo impacto sobre el medioambiente es irreversible si no se actúa de inmediato, lo que conlleva trágicas consecuencias para los propios seres humanos. Ojalá no sea demasiado tarde para el aparentemente extinto lago Poopó

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