Liberar a Venezuela


Humberto Vacaflor Ganam

Por solidaridad, o por retribución de atenciones con Simón Bolívar, algo habría que hacer para liberar a Venezuela del tormento al que está sometida.
Nobleza obliga. Si Bolívar nos ayudó a liberarnos del “yugo español”, como se solía decir, a cambio de que pongamos su apellido a nuestra república, pues corresponde que hagamos un gesto equivalente ahora que Venezuela necesita liberarse del “yugo chavista”. Pero nosotros, eso sí, sin condiciones sobre apellidos, para que entiendan cuán desprendidos somos.

Dos ejércitos, el regular y el creado por Hugo Chávez con los restos de la policía, más una milicia de un millón de personas, todas asalariadas y ahora con fusiles, explican la demora en la caída del Maduro. Y una administración pública de cinco millones de empleados. (Nos ganan por poco).
¿Cómo encaminar la ayuda? La tragedia venezolana se está pareciendo cada vez más a una guerra civil.

La más famosa de todas las guerra civiles, no sólo por los muertos que causó sino también por los años que duró, es la guerra civil española, de hace ochenta años, y que todavía provoca discusiones, como la que tuve hace pocos días con un catalán franquista aquí en Tarija. Raro catalán.

La diferencia de la guerra civil venezolana con la española de entonces es que las brigadas internacionales sólo han llegado a Venezuela para apoyar a uno de los bandos. En realidad, las brigadas cubanas, asalariadas, no tendrían que contar, porque algunos de sus “voluntarios” han desertado. Además, eran asalariadas no por el país que las enviaba, Cuba, sino por el que las recibía, Venezuela, lo que no se dio en ningún momento en España heroica. Me remito a los testimonios de Ernest Hemingway. Los “voluntarios” cubanos en Venezuela no son muy voluntarios que digamos.

Está haciendo falta que los sindicatos mineros bolivianos se pronuncien a favor de la liberación de Venezuela, como los que se pronunciaron, hace ahora exactamente cincuenta años, a favor de la descoordinada guerrilla del Che Guevara. Y mandar algunos voluntarios, más, si fuera posible, de los que fueron a ayudar al argentino.

No creo que se precisen periodistas, porque los medios han sido controlados por el yugo chavista. Pero si fuera necesario, pues, aquí estamos.